Krokofant “Krokofant”

Rune Grammofon es un sello que acostumbra a malcriar al oyente. Siempre dispuesto a ofrecer álbumes de calidad, evitando el exceso de referencias, para salvarnos de grabaciones mediocres destinadas al olvido y consecuente arrepentimiento ante tanto malgasto de tiempo y dinero y espacio. Y, como sello representativo del nuevo jazz, ese que se aleja de las producciones tan manidas y a la vez horteras de las ultimas 3 décadas, siempre nos trae una novedad o dos (o tres) que rompen nuestros esquemas y nos fuerzan a replantearnos nuestra visón de la música en el siglo XXI.

Krokofant son un jovencísimo trío noruego que se presentan como una suerte de Mahavishnu Orchestra de la nueva era, descripción simple para el estilo de Jazz Rock con vida propia que han grabado para su primer álbum. Sí, hay ecos del Jazz Fusion espiritual de MacLaughin y Corea e influencias de los King Crimson de “Starless and Bible Black”, pero hay una actitud general que recuerda a la de Cream, The Jimi Hendrix Experience o Blue Cheer. Digamos que estamos ante un Power Trio de Jazz, como si Led Zeppelin hubieran prescindido de Robert Plant y se pusieran a tocar Jazz Rock. Power Jazz Rock.

Con un sonido claramente contemporáneo, Krokofant se abren paso a base de técnica y pericia instrumental propia del Jazz y una dosis alta de actitud Rock que se deja notar en el enfoque de los temas que dan forma al disco. El tema que abre el disco, “Polyfant” deja claro de qué va la cosa: saxos de sonido grueso e imponente, guitarras repetitivas llenas de texturas, baterías improvisadoras que en ningún momento dejan de marcar el ritmo. Energía y técnica se dan la mano, esto es el Siglo XXI. Obviamente, dicho lo dicho, el sonido de este disco se acerca al de Tony Williams Lifetime, pero también es hermano en concepto de unidades de destrucción jazzística como The Ridiculous Trio, The Bad Plus o los Flying Luttenbachers más apaciguados. Una buena prueba es el segundo corte, “Supermann”, repetitivo en sí mismo, semejante a un solo de saxo de Peter Brötzmann encerrado en un Loop, dejando espacio para una sección rítmica individualista que juguetea libre, de manera espaciosa.

Llevo un par de semanas escuchado este álbum a diario, y, cuanto más lo escucho, más convencido estoy de que esto no es Jazz Fusion con aspiraciones místicas.Esto es Jazz Rock contemporáneo, con pelotas, con actitud. Escucha “Bodega” y pensarás igual que yo; nuevamente, la sombra de Tony Williams Lifetime se pasea tras el trío, como si fuera una entidad protectora, una guía (innecesaria) para fusionar King Crimson con Mahogany Rush y sonar más contemporáneo que las redes sociales o la cocina de diseño. Cortes como “Thispair” y “Ejs”, el primero de tono relajado, el segundo una pelea de sumo a tres bandas, nos confirman nuestras sospechas. Si, Krokofant tienen eso que pocos tienen: talento. Sin talento no se puede fabricar temas como el que cierra el disco, “Castaway”, experiencia metafísica contemporánea en plena era de conexiones ininterrumpidas, ascenso de ritmo inicial pausado que nos acelera hacia una cumbre en la que nos esperan tres músicos contemporáneos enredados en una pelea existencial con sus instrumentos como arma, dispuestos a descubrirnos el Jazz de la Nueva Era. Uno de los mejores discos del 2014.

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